Tener un nuevo integrante en la familia puede otorgar un significado muy especial a las fiestas, pero también puede generar una tensión extra ya que todos quieren ganarse la atención de su pequeño. Con una planificación adecuada, mucha comunicación y el deseo de priorizar los intereses de su nueva familia, las fiestas pueden ser tal como las soñó. Éstos son algunos consejos útiles:
Hable con su esposo. Antes de que lleguen las invitaciones y de comprometerse, decidan qué es importante para cada uno de ustedes y cómo se imaginan las fiestas en general. Lleguen a un consenso sobre cuál es el lugar que ocupan sus respectivas familias, las tradiciones que desean iniciar y si desean viajar.
Establezcan prioridades. Puede ser difícil pensar en modificar viejas costumbres o expectativas familiares, pero su nueva familia debe ubicarse en primer lugar. Algunos expertos en terapia familiar afirman que las prioridades a la hora de tomar decisiones deben ser: 1) la pareja, 2) los hijos y 3) la parentela.
Comuniquen sus planes con anticipación. Comenten a todos lo antes posible los planes que tienen en mente. Pongan en claro que si bien desean que las fiestas sean lo que todos esperan, ustedes tienen nuevos aspectos que considerar.
Hagan un nuevo análisis de las costumbres. Si usted o toda su parentela no se sienten a gusto al cambiar su rutina de fiestas, intenten determinar si es realmente tan importante o es un hábito por el cual se han dejado llevar. Pregúntense por qué desean continuarlo, qué lo hace especial y de qué forma podrían modificarlo para que se adapte a su nueva situación.
Estén preparados para comprometerse, pero sin ceder absolutamente en todo. Priorizar a su nueva familia no significa que harán oídos sordos a los sentimientos de los demás. Por ejemplo, en lugar de perderse el famoso desayuno-almuerzo navideño de su madre, sugiéranle realizar el festejo por la tarde para que puedan pasar la mañana con su bebé.
Resérvense un tiempo para ustedes. Las fiestas pueden ser estresantes, sobre todo con un nuevo bebé en casa. Intenten mantener su rutina y aparten algo de su tiempo para pasar ustedes solos con su bebé.
Libérense de la culpa. Hagan lo que puedan; hay momentos en que no se puede complacer a todo el mundo. Hagan lo que sea mejor para la familia, expliquen sus decisiones lo más diplomáticamente posible y disfruten de este momento especial. ¡Sólo se da una vez!