
En las primeras semanas de vida, su bebé probablemente duerma unas 14 ó 15 horas por día, pero sólo unas pocas horas seguidas. Para inculcarle un patrón saludable de sueño desde el principio, observe cuando el bebé dé indicios de tener sueño así puede acostarlo antes de que se canse demasiado y le resulte difícil dormirse. Si comienza a frotarse los ojos, se jala de las orejas o le aparecen ojeras, significa que está listo para una siesta. Rápidamente usted desarrollará un sentido de intuición que le permitirá determinar el ritmo diario de su bebé.
Los bebés pequeños no distinguen entre el día y la noche, pero cerca de las dos semanas usted podrá comenzar a habituarlo a los distintos horarios. Durante el día juegue con él cuando esté despierto y alerta, mantenga la casa iluminada y no trate de silenciar los ruidos normales del día, como el teléfono, la televisión o el lavavajillas. Puede tentarse y dejarlo dormir durante los episodios de amamantamiento, pero es mejor no hacer esto. Cuando sea el momento de amamantarlo por la noche, mantenga las luces bajas y la habitación en silencio. No hable ni juegue demasiado, y el bebé pronto se dará cuenta de que es la hora de dormir.
Luego de unos meses deje que su bebé se duerma por sí solo (si puede hacerlo): acuéstelo cuando aún esté despierto pero tenga sueño. Sí, seguramente a usted le encanta hamacarlo o acunarlo para que se duerma, pero si lo hace todas las noches durante las primeras ocho semanas, el bebé se acostumbrará a esto.2
En esta etapa la mayoría de los bebés duermen 9 ó 10 horas por noche y varias siestas durante el día; esto hace un total de aproximadamente 14 ó 15 horas diarias. Afortunadamente, alrededor de los seis meses comenzará a dormir toda la noche. Hay algunos consejos que puede seguir, de gran utilidad para el bebé y para usted también.
Para empezar, defina los horarios de las siestas y la hora de acostarse, y respételos de modo que su bebé comience a incorporar patrones de sueño. Entre las 7:00 y las 8:30 p. m. parece ser el horario ideal para acostarse para la mayoría de los bebés; si lo acuesta mucho más tarde estará tan cansado que le costará dormirse.
A los bebés les encanta la regularidad, por ello es importante establecer una rutina para acostarse. Puede bañarlo, cambiarle el pañal, leerle una historia o cantarle y darle el beso de buenas noches. Todo lo que haga intente hacerlo en el mismo orden y a la misma hora cada noche.
Si a la mañana el bebé ya ha dormido más de lo habitual, lo mejor es despertarlo. Esto lo ayudará a desarrollar un patrón y a mantener las siestas siguiendo un horario.48
Todavía es normal que su bebé duerma 14 ó 15 horas por día. Puede dormir durante toda la noche y dormir dos o tres siestas de varias horas cada una. Un horario determinado todos los días para comer, dormir la siesta, jugar y dormir lo ayudará a dormirse cuando sea la hora.
Por suerte ambos ya se han acostumbrado a una rutina para acostarse, que incluye bañar al bebé, leerle una historia o cantarle. Trate de seguirla de la misma forma y en el mismo orden todas las noches. Recuerde también darle la posibilidad de que se duerma solo, sin necesidad de que usted lo hamaque o lo acune. Si llora cuando lo acuesta, aguarde algunos minutos sin hacer nada. A menos que esté inquieto por algún motivo, probablemente se quedará dormido.
A esta edad es totalmente normal que su bebé trate de levantarse por la noche o le cueste más dormirse. Después de todo, él pasa sus días aprendiendo a sentarse, a gatear e incluso intentando pararse, y quizá no desee interrumpir su actividad sólo porque está en la cama. Si está sobreexcitado o no sabe recostarse solo, puede empezar a llorar. Muéstrele cómo hacerlo sentándose o levantándolo, y luego enséñele a sentarse o recostarse en la cuna y durante los juegos del día.49
Una noche normal de sueño para su bebé ahora probablemente dure unas 11 ó 12 horas. Quizá duerma también algunas siestas de una hora, una hora y media o dos horas. Dormir es bueno para su desarrollo, así que trate de seguir un horario regular para que no se despierte varias veces por la noche.
Haga todo lo posible a fin de respetar su rutina para acostarse; esto lo ayudará a saber qué puede esperar y le brindará más seguridad. Sea consistente, pero haga los ajustes necesarios si algo de la rutina no le agrada a su bebé. Si no le gusta bañarse, por ejemplo, báñelo por la mañana; así estará más tranquilo a la hora de acostarse.
Como ha hecho desde un principio, trate de mantener un horario regular para comer, jugar, dormir la siesta y dormir a la noche; esto también ayudará al bebé a dormirse. Por último, si usted no lo hamaca ni lo acuna con frecuencia, el bebé se dormirá solo más fácilmente.
Su bebé sigue desarrollándose físicamente y por eso quizá quiera practicar cómo sentarse, darse la vuelta y gatear cuando está en la cama. Si se despierta y no puede volver a dormirse solo, es probable que llore para llamarla. Seguramente usted querrá acudir a verlo, pero aguarde unos minutos para ver si se tranquiliza. Alimentarlo puede continuar el problema, ya que esta explosión en el desarrollo no es igual que un período de crecimiento rápido y probablemente el bebé no necesite más alimentos. La ansiedad por separación también puede ser frecuente a esta edad, y de seguro su bebé se calmará al verla.50
Hasta la edad de dos años, los bebés necesitan alrededor de 11 horas de sueño por noche, además de las siestas. A los 12 meses, es probable que siga durmiendo dos siestas de una hora y media aproximadamente. La transición a una siesta más larga tiene lugar alrededor de los 18 meses, y el bebé puede mantener esa rutina hasta que cumpla cuatro o cinco años.
Como sucede con su patrón diario de comidas, juegos y siestas, a esta altura su ritual por la noche debe ser un hábito bien establecido para ayudar a su hijo a dormir bien. Ahora que está más activo, puede permitirle andar de aquí para allá y que gaste algo de la energía adicional antes de la cuenta regresiva para la hora de acostarse; pero una vez que empieza, sea consistente. Si él sabe qué va a suceder y cuándo, estará más seguro y sentirá que tiene el control.
Lo ideal es no dejarse convencer por su bebé de que necesita que le cante, lo hamaque o lo acune para dormirse. Los niños pequeños deben aprender a dormirse solos de tal manera que vuelvan a dormirse sin ayuda si se despiertan durante la noche; esto debe ser así tanto por el bien de su bebé como para el suyo.
Si a su bebé le cuesta dormirse o se despierta muchas veces durante la noche, puede ser que esté ansioso por seguir intentando caminar y probar las nuevas habilidades que está desarrollando. La mayoría de los expertos opinan que está bien dejarlo solo durante unos minutos para permitirle que se duerma sin su ayuda. También es adecuado controlarlo o consolarlo si se resiste, pero sus palabras y acciones deben recordarle que la noche es un tiempo para dormir, no para jugar.51
Para los niños de esta edad, 11 ó 12 horas de sueño más una siesta larga por la tarde o dos siestas más cortas es un patrón de sueño común. Probablemente su pequeño ahora se duerma solo. Si no lo hace, acuéstelo en la cama cuando tenga sueño pero aún siga despierto para que aprenda a quedarse dormido sin necesidad de que lo hamaquen o de escuchar música.
Ésta es la edad en que muchos niños se vuelven más independientes, así que no se sorprenda si su hijo comienza a probar sus límites e intenta tener un mayor control. Para evitar un "juego de tira y afloja" a la hora de acostarse, permítale escoger entre dos o tres alternativas aceptables de rutinas para acostarse. Por ejemplo, déjelo decidir qué juguete prefiere llevar a la bañera, qué pijama usar o qué historia escuchar. No obstante, asegúrese de poner límites a sus elecciones. Las preguntas abiertas muchas veces conducen a respuestas para las cuales no estamos preparados.
La seguridad por la noche es otro aspecto importante a esta edad, ya que generalmente los bebés comienzan a trepar para salir de la cuna. Para reducir los riesgos, intente con estas sugerencias:
Hunda el colchón lo más posible de modo que el bebé no pueda trepar la baranda tan fácilmente.
Saque los juguetes y protectores de cuna para evitar que los utilice como tarimas.
Si sale de la cuna, mantenga la calma, dígale que no lo haga de nuevo y vuelva a colocarlo en su interior. Si le presta demasiada atención o le permite acostarse en su cama, es probable que continúe haciéndolo.
Agregue un toldo a la cuna, que generalmente se sujeta de las barandas.
Espíelo desde un lugar donde él no pueda verlo y dígale "no" apenas comience a treparse. Probablemente deba hacer esto varias veces, pero el truco puede funcionar.
Si cada vez se le hace más difícil mantenerlo adentro de la cuna, coloque almohadas y guata sobre el suelo y en los muebles que están cerca, ya que que podría lastimarse. Como último recurso, baje la baranda y coloque una tarima al lado de la cuna para que al menos pueda trepar sin caerse.52