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Carta de otoño de 2016

Cuando se trata del primer baño de su bebé en el hospital, no se sorprenda si su enfermera sumerge a su pequeño hasta los hombros en una tina de agua tibia. Este baño, llamado "de inmersión" se está volviendo más popular que el baño con esponja tradicional, y por un buen motivo. Las pruebas demuestran que los bebés que reciben baños de inmersión son más calmos, tranquilos y sufren menos pérdidas de calor que aquellos que se bañan en una bañera o con esponja.

En el hospital, bañamos a los recién nacidos que se encuentren estables después de seis horas del nacimiento para eliminar fluidos corporales indeseables, como la sangre y el meconio (el primer movimiento de vientre del bebé). Hasta ahora, siempre les he dado a los recién nacidos un baño rápido con esponja, lo que no suele ser una experiencia placentera para el bebé. Incluso aunque me muevo rápido de la cabeza a los pies, exponiendo una zona por vez, lavando, enjuagando y secando, la mayoría de los bebés lloran, y me siento terrible de tener que hacer pasar por ese suplicio a los flamantes padres.

Este otoño, mi unidad está cambiando el método a baños de inmersión.

Espero con ansias este cambio, porque las investigaciones demuestran que los bebés que reciben baños de inmersión lloran menos y parecen más satisfechos durante el baño, e incluso después. Además, las madres expresan que es una experiencia más positiva para ellas cuando se baña a los bebés de esta manera al lado de su cama.

Con los baños de inmersión, se llena una pequeña tina con alrededor de 5 pulgadas (13 cm) de agua tibia, y el bebé se coloca dentro, con el agua hasta la altura de los hombros. Esta técnica parece mantener al bebé no solo más satisfecho, sino también más calentito. De hecho, un estudio que comparó los baños de inmersión y los baños con esponja encontró que las temperaturas de los bebés que habían recibido baños de inmersión eran más estables que las de los que se habían bañado con esponja.

Quizás se pregunte acerca del cordón umbilical, y si no debería mantenerse seco. Desde que tengo memoria, les hemos dicho a los padres que no mojen el cordón umbilical hasta que cicatrice por completo y se caiga. Pero las investigaciones demuestran que los bebés que recibieron baños de inmersión no mostraban diferencias en la cicatrización del cordón o aparición de infecciones, en comparación con los bebés bañados con esponja.

Con menos llantos, bebés más calmos, padres más felices −e investigaciones para respaldarlo, ¡creo que este será un cambio que todos recibiremos con los brazos abiertos!

Saludos cordiales,

Linda Ciampa, enfermera titulada

Carta de verano de 2016

Cuando conocí a mi buena amiga, Stephanie Oswald, hace ya más de 20 años, ambas éramos jóvenes productoras en CNN. Ella se convirtió en corresponsal nacional de viajes y le dio la vuelta al mundo un par de veces (o al menos eso me pareció), comenzó en la Revista Travelgirl, se estableció en Nueva Orleans como reportera de televisión local y creó una familia.

Recuerdo que una vez Steph me dijo mientras hacíamos senderismo en Hawái, ya hace algunos años, que cuando tuviera hijos se los echaría al hombro y seguiría viajando. Y cumplió su palabra. Desde que sus hijos eran bebés han acompañado a su madre en muchas de sus aventuras por todo el país, y tiene planes de viajar al extranjero.

Así que cuando me pidieron que escribiera algunos consejos sobre cómo volar con bebés, busque a mi querida amiga para obtener de primera mano consejos expertos. Esto es lo que me dijo:

Hidratación – Es importante para todos, especialmente para los bebés, así que esté preparada para amamantar o para dar biberón durante el vuelo. Alimentar al bebé durante el despegue y el aterrizaje puede ayudar con el cambio en la presión del aire, algo que puede ser incómodo para esas orejas pequeñas. Los chupetes también funcionan.

Ropa – Es indispensable tener a bordo ropa y pañales extra para el bebé. Vestirlos en capas es excelente ya que puede quitarles una si hace demasiado calor. Siempre lleve una manta para envolverlos, y si su hijo tiene la edad suficiente para reconocer su artículo favorito, como un osito de peluche, llévelo con usted, ya que puede hacer que su niño se sienta cómodo en el avión o en un lugar extraño. Sonajeros que no sean demasiado molestos para los demás pasajeros, y un juguete brillante y suave son otros artículos que puede llevar.

Toallitas – Son imprescindibles, no solo para limpiar a su hijo (cuando sea necesario), sino también para limpiar su asiento en el avión. Llévelas junto con otros artículos indispensables en una bolsa pequeña de pañales al avión, ya que las bolsas normales son voluminosas y pueden ser incómodas.

Portabebé/cochecito – Puede llevar su cochecito hasta la puerta del avión, luego ponga a su hijo en el portabebé y registre el cochecito como equipaje. Un cochecito es muy útil cuando intenta moverse libremente y de forma segura en espacios llenos de gente.

Etiquetas – Póngale una etiqueta de equipaje a su cochecito, a la bolsa de pañales y ¡también a su hijo! Encuentre la forma de colocar una etiqueta en una pieza de ropa, por ejemplo, en el orificio pequeño del cinturón o en un ojal, en el raro caso de que llegaran a separarse.

Una vez que su bebé esté dormido en el avión, disfrute de la paz y la tranquilidad. ¡Lea un libro o tome una siesta!

Saludos cordiales,

Linda Ciampa, enfermera titulada