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Carta de otoño de 2016

Cuando se trata del primer baño de su bebé en el hospital, no se sorprenda si su enfermera sumerge a su pequeño hasta los hombros en una tina de agua tibia. Este baño, llamado "de inmersión" se está volviendo más popular que el baño con esponja tradicional, y por un buen motivo. Las pruebas demuestran que los bebés que reciben baños de inmersión son más calmos, tranquilos y sufren menos pérdidas de calor que aquellos que se bañan en una bañera o con esponja.

En el hospital, bañamos a los recién nacidos que se encuentren estables después de seis horas del nacimiento para eliminar fluidos corporales indeseables, como la sangre y el meconio (el primer movimiento de vientre del bebé). Hasta ahora, siempre les he dado a los recién nacidos un baño rápido con esponja, lo que no suele ser una experiencia placentera para el bebé. Incluso aunque me muevo rápido de la cabeza a los pies, exponiendo una zona por vez, lavando, enjuagando y secando, la mayoría de los bebés lloran, y me siento terrible de tener que hacer pasar por ese suplicio a los flamantes padres.

Este otoño, mi unidad está cambiando el método a baños de inmersión.

Espero con ansias este cambio, porque las investigaciones demuestran que los bebés que reciben baños de inmersión lloran menos y parecen más satisfechos durante el baño, e incluso después. Además, las madres expresan que es una experiencia más positiva para ellas cuando se baña a los bebés de esta manera al lado de su cama.

Con los baños de inmersión, se llena una pequeña tina con alrededor de 5 pulgadas (13 cm) de agua tibia, y el bebé se coloca dentro, con el agua hasta la altura de los hombros. Esta técnica parece mantener al bebé no solo más satisfecho, sino también más calentito. De hecho, un estudio que comparó los baños de inmersión y los baños con esponja encontró que las temperaturas de los bebés que habían recibido baños de inmersión eran más estables que las de los que se habían bañado con esponja.

Quizás se pregunte acerca del cordón umbilical, y si no debería mantenerse seco. Desde que tengo memoria, les hemos dicho a los padres que no mojen el cordón umbilical hasta que cicatrice por completo y se caiga. Pero las investigaciones demuestran que los bebés que recibieron baños de inmersión no mostraban diferencias en la cicatrización del cordón o aparición de infecciones, en comparación con los bebés bañados con esponja.

Con menos llantos, bebés más calmos, padres más felices −e investigaciones para respaldarlo, ¡creo que este será un cambio que todos recibiremos con los brazos abiertos!

Saludos cordiales,

Linda Ciampa, enfermera titulada